El olor del frío de la madrugadaY las quimeras con las que un poeta vaga.
A tu lado, sintiendo los latidos
Mientras la charla y los sueños fluyen.
Persigamos las nubes de este cielo oscuro,
Guardemos las estrellas de esta noche de septiembre.
Ojalá nunca te fueras, ojalá nunca me fuera yo.
Estos versos libres, como el alma del viento,
Esos ojos tuyos, profundos y sinceros,
Esos labios que me dejan sin aliento
Y las palabras tuyas que me envuelven.
Me abrazas y me enamoras al mismo tiempo,
Como una cascada me vuelco hacia vos.
Pretendo robarte un momento,
Un minuto, un año para los dos.
Que la luna nos mire
Y el invierno nos hiele la cara
Mientras nos decimos adiós.
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